En un partido parejo, donde ambos no se pudieron sacar diferencias hasta el final, las tácticas fueron claras y Capri se sentía con la obligación de ganar para cortar la sequía de victorias.
El partido comenzaba con triples para ambos lados. Marcos González abrió el marcador y ya mostraba el gran partido que iba a hacer, pero San Lorenzo, fiel a su estilo luchador, respondía por la misma vía que el local: el tiro de tres. Con defensas duras, marcando zona y tratando de penetrar el aro, Capri encontraba en Tomás Djenderedjian triples claves, aunque el goleo era repartido. Lo mismo ocurría del lado de la visita, que aportaba un goleo variado, pero en la primera mitad Samaniego era quien sumaba levemente más para los correntinos.
Luego de que terminara el primer cuarto, el partido seguía de la misma manera: muy disputado, con muchos foules en la zona pintada. Se esperaba un partido así, ya que San Lorenzo necesitaba ganar para sumar y no desprenderse de la pelea de arriba, mientras que Capri necesitaba festejar en su casa. Gran ingreso de Pettinaroli, que aportó desde el triple, como nos tiene acostumbrados, pero nuevamente con Samaniego y sumando a Jerez, San Lorenzo no se despegaba y por momentos se ponía por encima en el marcador. Cabe destacar el buen manejo por parte de Zandomeni en Capri, quien generaba buenos tiros. Sobre el final del segundo cuarto, Capri visitó mucho la línea de libres y estuvo efectivo. Por este motivo, Capri se iría a las duchas con una ventaja de 29-24.
Luego del descanso largo, la visita mostraría por lejos su mejor versión del partido, pero también en Capri se despertaría la racha de González, que no podrían frenar después. El Azzurro, con González y Zandomeni, sacaría casi diez puntos de ventaja, lastimaría con triples certeros y cerraría la zona con Facundo Jerez y Marcos González. Los correntinos no encontrarían las vías y empezaron a mostrar un juego desordenado, sin efectividad en sus posesiones, hasta que en una racha impensada de cuatro triples consecutivos —tres de Jerez y uno de Osuna— pusieron en jaque al local, haciéndolo entrar en la duda. A falta de menos de un minuto, Capri mostró buena efectividad en los tiros libres y se irían empatados en 42 al último cuarto.
La presión estaba del lado local para el último cuarto, pero Capri demostró actitud, no solamente por la victoria sino por la prolijidad con la que la consiguió. El partido se abrió tras un Marcos González intratable: volcadas, tres triples en el último cuarto y una defensa intensa. No lo podían frenar, mientras que San Lorenzo visitaba mucho la línea y no era efectivo en ese apartado. Capri supo cerrarlo y cortar la mala racha de seis partidos sin ganar con un resultado final de 71-58.




