El equipo de Salinas ratificó su gran momento, trepó al segundo lugar y le saca el invicto al líder en la zona más reñida del certamen.
Por la jerarquía y el presente de ambos planteles, el cruce en el estadio posadeño prometía ser el partido de la fecha. De un lado llegaba el conjunto formoseño, plantado firmemente en lo más alto de la tabla gracias a un andamiaje sólido y futbolistas de gran experiencia.
Enfrente estaba Mitre, envalentonado y con el pecho inflado tras encadenar valiosos resultados fuera de casa que inyectaron una fuerte dosis de confianza en el grupo.
Desde el pitazo inicial, los dirigidos por Salinas asumieron el protagonismo. Mitre tomó la iniciativa ante un rival replegado que no regaló espacios. Esos primeros 45 minutos dejaron sensaciones muy positivas para el local: aunque la posesión fue dividida, el dueño de casa exhibió mayor orden, una intensidad asfixiante y una constante vocación ofensiva.
La paridad se rompió por completo en el complemento. La última línea de Mitre anuló con solvencia los tibios embates formoseños, mientras que el mediocampo se adueñó del eje, distribuyendo el juego con criterio hacia Klusener, Peñaloza y la proyección de sus volantes.
El premio a la insistencia llegó tras una gran trepada de Arraya, quien envió un centro rasante para que Píriz la empujara a la red y desatara el festejo del 1 a 0.
Lejos de conformarse, el Auriazul mantuvo la superioridad táctica y física. Mitre replegó líneas para salir rápido y liquidó el pleito con una réplica letal: Arraya apareció otra vez en escena para sellar el 2 a 0 definitivo, coronando una muy buena tarde en lo individual y un funcionamiento colectivo perfecto.
Triunfazo de Mitre. El equipo gustó, ganó con total autoridad y escaló a la segunda posición de una zona sumamente competitiva, demostrando que tiene chapa para pelear el campeonato hasta el final.




