La gloria volvió a Comodoro Rivadavia. En una noche cargada de emoción, nervios y desahogo, Gimnasia y Esgrima derrotó a Quimsa por 68 a 56 y se quedó con la 42ª edición de la Liga Nacional. Ante un Socios Fundadores colmado, el Mens sana volvió a tocar el cielo del básquet argentino y levantó por segunda vez el trofeo más importante del país.
Los parciales de 18-10, 20-21, 13-12 y 17-13 reflejaron un encuentro intenso y disputado, aunque con Gimnasia siempre un paso adelante. Cada intento de reacción de Quimsa encontró respuesta del lado local, decidido a no dejar escapar una oportunidad histórica.
La historia tuvo de todo. Comenzó con dos golpes inolvidables en Santiago del Estero, donde el equipo de Pablo Favarel quebró la localía de Quimsa para quedarse con una ventaja que parecía impensada. Luego defendió su casa en el tercer juego para colocarse 3-0 y quedar a una victoria del campeonato.
Pero la serie todavía guardaba capítulos de tensión. La Fusión reaccionó, ganó los partidos cuatro y cinco y obligó a Gimnasia a convivir con la presión. Lo que parecía una definición encaminada se transformó en una batalla de desgaste, carácter y fortaleza mental.
Y fue allí donde apareció la mejor versión del Mens sana. Con una defensa asfixiante, una enorme personalidad para jugar cada posesión y el respaldo de miles de hinchas que colmaron el Socios Fundadores, Gimnasia volvió a imponer condiciones en el sexto juego. Sebastián Carrasco lideró la ofensiva con 19 puntos y fue la gran figura de una noche que quedará grabada para siempre en la memoria de la institución.
Fuente: Liga Nacional de Básquetbol




