Terminado el Mundial 2026, el Gobierno pasa al ataque nuevamente y sale a la caza de apoyos para la reforma electoral, una de las prioridades centrales en la agenda legislativa. Con ese norte, la Casa Rosada profundiza el traspaso de obras a las provincias en búsqueda de sumar respaldos de mandatarios dialoguistas y aliados, quienes todavía guardan resquemores sobre la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Tal como se preveía, el ascenso de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete no modificó su vínculo con los distritos, ya que se mantiene como el principal interlocutor entre el oficialismo y las gobernaciones. De hecho, en los últimos días recibió a distintos líderes subnacionales y prevé más encuentros: la próxima semana se reunirá con autoridades de Catamarca y Santiago del Estero para avanzar en proyectos de acueductos y plantas potabilizadoras (como el sistema Albigasta), además de otros planes de infraestructura en análisis.
En tanto, este lunes, mientras la atención pública se volcaba al regreso de la Selección argentina, el correntino Juan Pablo Valdés pasó por Balcarce 50 con una inquietud central: conseguir aval para las obras del puente Alvear-Itaquí y el proyecto Puente Monte Caseros-Bella Unión. Valdés ya avisó que apoya la eliminación de las PASO. Para los libertarios es un jugador clave, ya que tiene influencia sobre los radicales Eduardo «Peteco» Vischi y Gabriela Valenzuela y el peronista Carlos «Camau» Espínola, los tres senadores de la provincia.




