Tras casi tres décadas de letargo institucional, el peronismo de Eldorado parece haber encontrado un pulso eléctrico. La victoria de la Lista 1, encabezada por Christian Humada, no solo dejó un ganador en las urnas, sino un diagnóstico crudo en boca de su flamante vicepresidenta, Estela Peso: el partido salió de «terapia intensiva».
La retórica de Peso no es casual. Al hablar de «quitarle las telarañas» a la estructura partidaria, envía un mensaje directo a la vieja guardia y a la intervención: el tiempo del inmovilismo se terminó. Con un discurso anclado en la mística de la «patriada» y la justicia social —focalizada en el empleo para frenar la desintegración familiar—, la nueva conducción busca reordenar las filas antes de que el calendario electoral del próximo año empiece a quemar. El PJ local ya no solo quiere existir; ahora busca conducir.




