El gobierno de Estados Unidos comenzó a revisar una controvertida propuesta migratoria que contemplaba exigir un amplio historial de redes sociales y otros datos digitales a millones de viajeros internacionales que ingresan al país bajo el Programa de Exención de Visa. La iniciativa había generado preocupación entre organismos turísticos, aerolíneas y asociaciones internacionales debido al posible impacto sobre la percepción del destino y la experiencia de viaje.
La medida original, impulsada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), proponía ampliar significativamente la información requerida para obtener la autorización electrónica de viaje conocida como ESTA. Entre los datos solicitados figuraban perfiles de redes sociales utilizados durante los últimos cinco años, direcciones de correo electrónico, números telefónicos, información biométrica y antecedentes vinculados al entorno familiar de los solicitantes.
El alcance de la propuesta provocó reacciones inmediatas dentro de la industria turística global. Diversos referentes del sector advirtieron que controles considerados excesivos podrían desalentar la llegada de visitantes internacionales en un momento clave para la recuperación y expansión del turismo mundial.
Ante este escenario, funcionarios estadounidenses comenzaron a reconocer públicamente las críticas recibidas y confirmaron que actualmente se encuentra en análisis una versión más limitada del proyecto. Según trascendió, las nuevas exigencias digitales podrían aplicarse únicamente a determinados perfiles considerados de mayor riesgo, en lugar de alcanzar automáticamente a todos los viajeros que ingresen bajo el sistema ESTA.
FUENTE: PULSO TURÍSTICO




