El estudio de Focus Market sobre 3.575 casos confirma un giro en el uso del aguinaldo de junio: el pago de deudas se convirtió en el principal destino, con el 23,5% de las respuestas. Le siguen la compra de dólares (17,8%) y los gastos generales (16,2%).
Las inversiones financieras aparecen en cuarto y quinto lugar, con acciones (13,9%) y fondos comunes (11%). Las vacaciones quedaron relegadas al sexto puesto (10,3%), mientras que el plazo fijo, históricamente elegido, apenas alcanza el 0,9%.
Damián Di Pace, director de la consultora, explicó que “la prioridad seguirá siendo la cancelación de deudas de corto plazo, especialmente tarjetas y cuotas”, y que el dólar continúa siendo “refugio psicológico y financiero”.
La comparación interanual muestra que el pago de deudas creció 14 puntos y la compra de dólares 2, reflejando mayor endeudamiento familiar y presión de los gastos fijos. En paralelo, sectores medios y altos buscan alternativas de inversión más sofisticadas para ganarle a la inflación sin inmovilizar capital.
El contexto económico explica el fenómeno: salarios que suben menos que el IPC y hogares que recurren a ahorros para llegar a fin de mes. Así, el aguinaldo de junio se convierte en un salvavidas financiero más que en un recurso para proyectos o consumo.




