Lo que hoy conocemos como una efeméride global, nació en 1970 de la mano del senador estadounidense Gaylord Nelson como un grito de auxilio ante la degradación del entorno. Tras una movilización histórica de 20 millones de personas, la fecha se consolidó como el motor de leyes fundamentales, como la de Aire Limpio.
Bajo el lema de 2026, “Nuestro poder, nuestro planeta”, la ONU busca este año desplazar el foco de las grandes corporaciones hacia la acción colectiva. La consigna es clara: la participación ciudadana y la transición a energías limpias son las únicas herramientas vigentes para frenar el colapso.




