Argentina atraviesa una de las temporadas más críticas de hantavirus desde que se implementó la vigilancia epidemiológica. El último Boletín Nacional confirmó 45 casos en lo que va de 2026 y una letalidad superior al 30%, con epicentro en Buenos Aires y Salta.
El brote más sensible se detectó en el crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia con pasajeros de 23 nacionalidades y ya suma ocho contagios y tres muertes vinculadas a la variante Andes, la única capaz de transmitirse de persona a persona. La situación motivó la intervención del Instituto Malbrán y un alerta internacional de la OMS.
En paralelo, Buenos Aires enfrenta un foco propio: 18 casos confirmados y siete muertes en áreas rurales y periurbanas, con un crecimiento sostenido respecto al año pasado. El Ministerio de Salud bonaerense advirtió que la circulación se mantiene fuera de la temporada habitual, lo que refuerza la alarma sanitaria.
La enfermedad, transmitida por roedores silvestres, muestra un comportamiento extendido y más agresivo, asociado a factores ambientales como el cambio climático y la modificación del uso del suelo. Con una tasa nacional de incidencia de 0,22 casos por cada 100.000 habitantes y una mortalidad que triplica la del período anterior, el hantavirus se consolida como una amenaza creciente para la salud pública en Argentina.




