La situación del transporte urbano y suburbano en el interior del país continúa agravándose. En paralelo a la amenaza de medidas de fuerza de la UTA, la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (Fatap) difundió un informe técnico que describe un escenario crítico marcado por la baja rentabilidad, la pérdida de asistencia estatal y la caída sostenida de pasajeros.
Según el relevamiento, entre mayo de 2024 y mayo de 2026 el interior perdió un 17,17% de su caudal total de usuarios. En mayo de este año se registraron 74,9 millones de pasajeros mediante el sistema SUBE, frente a los 90,5 millones de 2024. La baja más abrupta se dio entre 2024 y 2025, con una reducción del 15,35%, mientras que en los primeros cinco meses de 2026 la caída acumulada fue del 2,15%.
El informe también expone la brecha tarifaria: mientras el boleto promedio en el Amba se ubicó en $881,49, en el interior alcanzó los $2.016,81. “Las tarifas suben para cubrir costos, pero el bolsillo del usuario se agota, provocando una consecuente caída en la venta de boletos”, advirtió Fatap.
La crisis impacta directamente en el empleo: se estima que entre 9.000 y 11.000 puestos de trabajo se perdieron en el sector desde 2024. A esto se suma el envejecimiento de la flota, ya que el valor de un colectivo cero kilómetro se volvió prohibitivo para las empresas provinciales y municipales.
Fatap señaló que la quita del Fondo Compensador dejó al interior prácticamente sin asistencia nacional, forzando a que las provincias y municipios dependan de sus propios presupuestos o del bolsillo de los usuarios. “La capacidad de inyectar dinero para cubrir el desfase real de la tarifa es limitada”, remarcaron.
Con caída de la demanda, aumento de costos y fragilidad creciente de las empresas, el transporte del interior enfrenta un panorama de extrema vulnerabilidad que amenaza la movilidad de millones de argentinos.




