10 de junio de 2026

Carne brasileña con hueso: incertidumbre en el mercado argentino

La llegada de cortes importados desde Brasil —más baratos y con presencia en góndolas locales— abre un escenario de tensión para productores, frigoríficos y consumidores, en un contexto de consumo en baja.

Abel Motte, referente del rubro en Misiones, explicó en Radioactiva 100.7 que las importaciones representan cerca del 7% del consumo total de carne vacuna en Argentina. Entre los cortes más visibles figuran tapa de asado, asado completo y vacío. “Un 7% no mueve la balanza en general, pero aplicado a un corte específico sí genera impacto”, señaló.

El efecto más inmediato se percibe en el asado: el producto brasileño llega a ser hasta un 25% más barato, lo que obliga a las empresas nacionales a acompañar la baja. “El asado no tiene salida exportadora, por eso los frigoríficos también deben venderlo en el país y ajustar sus precios”, agregó.

La dinámica de valores se enlaza con las categorías de la hacienda —novillo, novillito y ternera— y con la relación entre mercado interno y exportaciones. “Los frigoríficos exportadores compran hacienda con contratos ya comprometidos; esa carne está vendida antes de faenar. Mientras les cierren los números, compran, y eso repercute en el consumo local. El problema no es sólo el precio, son los sueldos muy por debajo de un mercado globalizado”, advirtió.

Consumo regional y estacionalidad: En Misiones, el asado tiene baja demanda, lo que complica a los importadores directos. Motte recordó que en los ’90 una empresa provincial traía 45.000 kilos semanales; hoy apenas llega a 4.000.

En invierno, la demanda se desplaza hacia cortes como paleta, aguja, osobuco y falda, con mayor salida entre mayo y septiembre.

Cierre editorial: La irrupción de carne brasileña con hueso tensiona un mercado ya debilitado por la caída del consumo y la brecha salarial. El asado, símbolo de la mesa argentina, se convierte en termómetro de la competencia externa y de la fragilidad interna.