En medio de la desregulación del Inym y la incertidumbre del sector, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones difundió un informe que marca diferencias claras entre dos modelos productivos: convencional y orgánico.
Los números son contundentes. El sistema orgánico proyecta un margen bruto positivo de $995.436,19 por hectárea, con una rentabilidad del 34,27%. En contraste, el convencional arroja un margen negativo de -$671.505,77 y una rentabilidad de -19,07%.
La clave está en el precio de la hoja verde: mientras el convencional se sostiene en valores bajos, el orgánico alcanza al menos $600 por kilo, más del doble, lo que permite sostener ingresos superiores aun con menores rendimientos.
El análisis también muestra que el costo total por hectárea es menor en el sistema orgánico ($2.904.563,81) frente al convencional ($3.521.505,77). La diferencia responde a la estructura productiva: menos dependencia de insumos externos y más procesos biológicos.
El punto de equilibrio refuerza la brecha: el orgánico necesita 4.841 kilos por hectárea para cubrir costos, mientras que el convencional exige 12.357, una meta difícil de alcanzar.
Con más de 4.600 hectáreas certificadas, la yerba orgánica se perfila como el camino más estable y rentable para los productores misioneros en un mercado cada vez más volátil.




