La producción local sigue padeciendo los embates del modelo económico de Javier Milei y Luis Caputo. La crisis golpea tanto a la industria como al agro, y la carne vacuna se convirtió en uno de los sectores más afectados.
Oferta en retroceso
En 2025 la disponibilidad de carne cayó a 62 kilos por habitante al año, el nivel más bajo en 15 años. La combinación de menor faena y reducción del stock ganadero explica gran parte de esta retracción, que limita el consumo interno y condiciona las exportaciones.
Hoy el rodeo bovino ronda los 51 millones de cabezas para una población cercana a los 49 millones de habitantes, apenas 1,1 cabeza por persona. Medio siglo atrás, esa relación superaba las dos cabezas por habitante.
Proyecciones preocupantes
Los envíos a faena del primer bimestre anticipan un sacrificio por debajo de los 13 millones de animales, unos 600 mil menos que el año pasado. En carne en gancho, la oferta se reduciría en 200 mil toneladas, con una caída interanual del 9%.
El stock ganadero cerró 2025 en su nivel más bajo en 15 años, con una baja en el rodeo de vacas y una caída marcada en las vaquillonas.
Contraste con la demanda
Mientras la demanda global crece y los precios internacionales se sostienen, la oferta argentina se achica y pone en duda las proyecciones de exportar un millón de toneladas este año. China, Europa y Estados Unidos siguen reclamando más carne, pero la producción local no logra acompañar.
De potencia mundial a crisis
En 1924 la Argentina producía 190 kilos por habitante, con un consumo interno de 94 kilos y exportaciones que representaban el 50% del comercio mundial. Medio siglo después, en 1978, la producción era de 116 kilos por habitante. En 2005 todavía se alcanzaban 83 kilos. Hoy, la cifra se desplomó a 62 kilos, reflejo de un deterioro sostenido que compromete tanto el consumo como la presencia internacional.




