Los carnavales encarnacenos no solo son un emblema cultural del sur del país, sino también una oportunidad económica que deja una huella tangible en diversos sectores productivos. Según estimaciones preliminares del sector privado y autoridades municipales, cada fin de semana de fiesta aporta aproximadamente G. 30 000 millones a la economía de Encarnación y su región, impulsado por la combinación de turismo, consumo local y servicios conexos.
El impacto económico del carnaval se evidencia en el piso de ocupación hotelera, que en varias jornadas alcanzó niveles cercanos al lleno total, con visitantes no solo de Paraguay sino también de países vecinos como Argentina y Brasil. Este flujo de turistas reactivó la demanda de servicios de alojamiento, transporte, gastronomía, entretenimiento y comercio minorista, generando ingresos directos para empresarios y emprendimientos locales y dinamizando la economía regional en pleno verano.
Además del beneficio inmediato para hoteles y restaurantes, los carnavales han favorecido la creación de empleo temporal. Jornadas de fiesta requieren de más mano de obra para seguridad, logística, limpieza, atención al cliente y servicios auxiliares, lo que amplía la oferta laboral estacional y permite a muchas familias aumentar sus ingresos durante el mes de febrero. Este efecto multiplicador no solo se siente en Encarnación, sino también en municipios aledaños que registran mayor circulación de visitantes y demanda de bienes y servicios.
Los empresarios locales también destacan el efecto positivo en las ventas de productos no estacionales, como moda, artesanías y productos regionales, que se venden en ferias y puntos de exposición durante las jornadas de fiesta. Asimismo, la actividad del carnaval genera oportunidades para marcas y patrocinadores, quienes encuentran en los desfiles y espectáculos un espacio de visibilidad para sus productos y servicios, reforzando estrategias de marketing regional y nacional.
El movimiento económico asociado a los carnavales encarnacenos se enmarca en una tendencia de recuperación tras la pausa de actividades masivas durante los años de la pandemia, y este año apunta a romper récords de asistencia con un público que supera las cifras de años anteriores. La proyección de crecimiento de visitantes y el fortalecimiento de servicios turísticos sugieren que los beneficios de la fiesta podrían extenderse más allá de febrero, estimulando inversiones en infraestructura, gastronomía y entretenimiento que perduren en el tiempo.
Con datos de Infonegocios
FUENTE: EL NACIONAL




