El cargamento, fruto de años de procedimientos, fue enviado bajo una fuerte custodia táctica a Buenos Aires para su fundición definitiva.
El mercado negro de las armas en la provincia recibió este jueves un golpe logístico definitivo. En un megaoperativo que involucró a los tres poderes del Estado y organismos nacionales, la Policía de Misiones formalizó el retiro y traslado de 2.352 armas de fuego que, hasta ayer, permanecían en depósitos judiciales y policiales como evidencia de robos, asaltos y crímenes de sangre.
El destino final de este «arsenal delictivo» es el Banco Nacional de Materiales Controlados (BANNAC), donde cada pieza será destruida para garantizar que nunca más vuelvan a las manos equivocadas.
Del peritaje a la fundición
El lote enviado es heterogéneo y cuenta la historia criminal de la región: incluye pistolas y escopetas de marcas reconocidas, pero también un alto porcentaje de armas de fabricación casera, las peligrosas «tumberas», habituales en los enfrentamientos de periferia.
«Cada arma que sale de circulación es un riesgo menos para el vecino y para el propio efectivo policial», destacaron fuentes de la Jefatura. El proceso no fue sencillo: requirió una minuciosa verificación técnica y el cotejo legal con los expedientes en curso para asegurar que ninguna pieza bajo custodia fuera destruida sin la autorización de los magistrados intervinientes.
Custodia de máxima seguridad
Dada la sensibilidad del cargamento y el volumen de fuego que representaba, la Jefatura de Policía desplegó un operativo de cápsula de seguridad con grupos tácticos para escoltar el traslado del material hacia la provincia de Buenos Aires.
El acto de entrega contó con un fuerte respaldo institucional. Estuvieron presentes el subsecretario de Seguridad y Justicia, Eduardo Maj; el subjefe de la fuerza, Comisario General Marcos López Asencio; y referentes del Poder Judicial como los jueces Juan Manuel Monte y Martín Rau, entre otros.
Con esta acción, Misiones no solo vacía sus depósitos de evidencia, sino que clausura el ciclo de vida de miles de herramientas de muerte que, a partir de hoy, solo serán metal de descarte.




