Desde la administración del Parque Nacional Iguazú recordaron que la velocidad máxima permitida en las rutas que lo atraviesan es de 60 kilómetros por hora, mientras que en los tramos con mayor circulación de fauna silvestre el límite se reduce a 40 kilómetros por hora. El cumplimiento de estas normas resulta fundamental, ya que el atropellamiento de animales constituye una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en la región.
La implementación de estos nuevos dispositivos forma parte de una serie de acciones orientadas a fortalecer la seguridad vial y, al mismo tiempo, contribuir a la conservación del patrimonio natural del área protegida, apelando a la responsabilidad de los conductores que transitan por el Parque.




