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13 de octubre de 2026

Martes 13: el mito detrás del día en que la tradición aconseja «ni casarse ni embarcarse»

El refrán popular «martes 13, ni te cases ni te embarques» sigue vigente en la cultura hispana como una advertencia contra la mala suerte.

Aunque para muchos no pasa de ser un mito urbano, esta superstición arraigada en la memoria colectiva desaconseja iniciar proyectos, emprender viajes o firmar compromisos importantes durante esta jornada. Pero, ¿de dónde surge realmente el temor a esta fecha?

El recelo hacia este día no es una coincidencia azarosa, sino el resultado de la fusión entre la mitología antigua y diversas tradiciones religiosas que marcaron a Occidente.

El origen de la mala fama: de la guerra a la traición

Para entender el impacto del martes 13, los expertos señalan que es necesario desglosar la fecha en sus dos componentes principales:

  • El martes y el dios de la guerra: El tercer día de la semana debe su nombre a Marte, la deidad romana de la guerra, la violencia y la destrucción. Bajo esta influencia, la astrología antigua y la tradición popular comenzaron a asociar el día con los conflictos, las disputas y la energía negativa.
  • El peso histórico del número 13: Este dígito arrastra una carga de mal augurio compartida por distintas culturas y creencias:
    • La Última Cena: En el ámbito cristiano, se recuerda que hubo 13 comensales (Jesucristo y sus 12 apóstoles), siendo el último en sentarse Judas, el traidor.
    • La mística judía: En la cábala se hace referencia explícita a 13 espíritus malignos.
    • El esoterismo: En las cartas del Tarot, el arcano número 13 corresponde de forma directa a la Muerte.

Una combinación peligrosa

La unión de ambos elementos es lo que termina de consolidar el mito en el mundo hispanohablante. Al juntar un día regido por la guerra con un número históricamente vinculado a la desventura, la sabiduría popular determinó que el martes 13 constituye un momento de alta vulnerabilidad.

Es por eso que, incluso en plena era digital, el refrán persiste como un recordatorio para los más cautelosos, quienes prefieren postergar las decisiones definitivas y esperar a que el calendario marque un día con mejores auspicios.