La inteligencia artificial generativa ya forma parte del día a día de niños y adolescentes en la Argentina. De acuerdo con datos de la Encuesta Kids Online Argentina 2025, el 76% de chicos y chicas de entre 9 y 17 años conoce este tipo de herramientas y el 58% afirma haberlas utilizado, principalmente con fines educativos. Entre quienes las usan, el 66% recurrió a la inteligencia artificial para resolver trabajos escolares, lo que marca un cambio significativo en las dinámicas de enseñanza y aprendizaje.
Estos datos surgen del informe “Inteligencia Artificial en la Educación: desafíos y perspectivas”, elaborado por Argentinos por la Educación junto a especialistas del MIT, que analiza el impacto creciente de la IA en el sistema educativo argentino y advierte tanto sobre sus oportunidades como sobre los riesgos asociados a su uso.
El documento señala que la inteligencia artificial permite avanzar hacia modelos de aprendizaje más personalizados, mediante sistemas de tutoría inteligente, plataformas adaptativas y herramientas de retroalimentación automática. Estas tecnologías pueden ajustar contenidos, evaluaciones y ritmos de estudio según las necesidades de cada estudiante, ofrecer respuestas inmediatas y acompañar trayectorias educativas de forma individualizada.
Además, la IA incorpora tecnologías de asistencia como reconocimiento de voz, traducción automática y chatbots educativos, que amplían las posibilidades de inclusión y acceso al conocimiento.
El informe también destaca el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo docente. Entre sus principales usos se encuentran la generación de materiales educativos, la corrección y evaluación automatizada y el análisis de datos sobre el progreso de los estudiantes. Estas herramientas permiten reducir tareas repetitivas, mejorar el seguimiento pedagógico y fortalecer la toma de decisiones basadas en evidencia.
A nivel institucional, la IA puede optimizar la planificación, la asignación de recursos, la administración escolar y la implementación de sistemas de alerta temprana para prevenir el abandono educativo, además de mejorar la transparencia y la gestión de la información del sistema.
Junto a su expansión, el informe advierte sobre riesgos relevantes: el aprendizaje superficial, la pérdida del pensamiento crítico, la deshonestidad académica, el aislamiento social y los sesgos algorítmicos. Por ese motivo, los especialistas subrayan la necesidad de avanzar en marcos éticos y regulatorios sólidos, con supervisión humana, protección de datos personales y formación específica en alfabetización en inteligencia artificial.
El crecimiento acelerado del uso de inteligencia artificial en el ámbito educativo plantea un desafío inmediato para las políticas públicas. El informe concluye que la clave no está en frenar la tecnología, sino en integrarla de manera responsable, garantizando que complemente el trabajo docente, fortalezca los aprendizajes y no profundice desigualdades.
La inteligencia artificial ya está en las aulas. El debate, señalan los autores, es cómo asegurar que su impacto mejore la educación y no comprometa sus principios fundamentales.




