El vencimiento de la conciliación obligatoria entre la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa) volvió a encender las alertas en el sistema aeronáutico. Sin acuerdo entre las partes, el gremio que nuclea a los controladores aéreos anunció que retomará medidas de fuerza desde febrero, en plena temporada de verano.
Un conflicto que se arrastra
La prórroga de la conciliación había suspendido los paros previstos antes de las fiestas de fin de año. Al no alcanzarse un entendimiento, Atepsa confirmó que avanzará con un cronograma de acciones gremiales en los aeropuertos del país.
Desde EANA recordaron que los servicios de navegación aérea son considerados esenciales por ley. Por ello, cualquier medida de fuerza debe informarse con cinco días de anticipación y no puede afectar más del 45% de las operaciones aéreas. Hasta el momento, no existe un cronograma definido, lo que la empresa considera clave para intentar una salida negociada y evitar impactos sobre pasajeros y trabajadores.
Reclamos por salarios y convenio
El conflicto se extiende desde hace meses e incluye asambleas, paros y presentaciones judiciales. El sindicato sostiene que el reclamo no se limita a lo salarial, sino que apunta al incumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo. “Las medidas legítimas de acción sindical serán las consecuencias directas del incumplimiento, la desidia y la falta de diálogo por parte de EANA”, advirtieron desde Atepsa, aunque ratificaron su voluntad de diálogo sin aceptar dilaciones ni acuerdos incumplidos.
Un rol estratégico
La relevancia del conflicto radica en el papel central de los controladores aéreos en la actividad aeronáutica. Desde las torres y centros de control gestionan el tránsito aéreo y garantizan la separación y guía de las aeronaves durante despegues, vuelos y aterrizajes en todo el país. EANA es la prestadora de estos servicios, mientras que su personal se encuentra representado por Atepsa.




