El consumo de carne vacuna atraviesa uno de sus niveles más bajos en décadas. Según datos mencionados por Gabriel Vidal Rodríguez, referente de la Cooperativa Frigorífica Virgen de Fátima de Posadas, el promedio anual descendió a menos de 45 kilos por persona, muy lejos de los casi 70 kilos registrados en 2009.
Para Vidal Rodríguez, la caída responde al impacto de los precios sobre el presupuesto familiar. “Nos estamos reinventando, nos estamos adaptando al mercado, al bolsillo de la gente”, explicó, al señalar que crece el consumo de carnes blancas, especialmente cerdo.
El avance del cerdo
La demanda porcina creció incluso por encima de la del pollo. La cooperativa trabaja en nuevas presentaciones y cortes, tomando como referencia la industria brasileña. La carne comercializada proviene de producción nacional, principalmente de Santa Fe y Entre Ríos.
La diferencia de precios es determinante: algunos cortes de cerdo pueden resultar hasta un 70% más baratos que los vacunos premium. “Todos los días me sorprende que la gente no consuma más cerdo. Es cultural, hay que aprender a cocinarlo mejor”, sostuvo.
Cambios en la compra
El referente, con más de 35 años de experiencia, advirtió que las carnicerías tradicionales prácticamente desaparecieron y que las compras se concentran en supermercados y productos elaborados. Entre los cortes vacunos que aún mantienen demanda mencionó las pulpas y el asado, aunque aclaró que “en términos generales ha caído todo”.
Estrategias de adaptación
La cooperativa incorporó combos económicos que mezclan pollo, cerdo y vacuno para ofrecer opciones accesibles y equilibradas en proteínas.
Para Vidal Rodríguez, el cambio en los hábitos marca una transformación irreversible: “Ya nunca más va a ser lo que fuimos hace 40 años atrás. Eso no va a volver”.




