La nueva estación de transferencia de Itaembé Guazú prevé entrar en funcionamiento en enero de 2027 con una red inicial de 26 líneas de colectivos urbanos. La obra, emplazada sobre el Acceso Oeste en las inmediaciones del aeropuerto capitalino y del parque fotovoltaico, apunta a reorganizar los recorridos, optimizar frecuencias y responder al sostenido crecimiento demográfico en el suroeste de Posadas.
El secretario de Movilidad Urbana de la ciudad, Lucas Jardín, precisó que las tareas en el predio comenzaron hace dos años, focalizadas en el movimiento de suelo y la infraestructura vial básica. Concluido este primer tramo, avanzarán las obras civiles con la construcción del sistema de andenes para la maniobra, ingreso y egreso de los colectivos.
La elección de enero como fecha de apertura responde a un criterio operativo: aprovechar la baja estacional del transporte público —marcada por el receso escolar y la feria administrativa— para realizar las primeras habilitaciones y calibrar el circuito.
Troncales, alimentadores y unidades a medida
El nuevo esquema articulará recorridos troncales con líneas alimentadoras. De este modo, los servicios periféricos cubrirán sectores como Nemesio Parma, Cruz del Sur y Campo Bauer para converger en el nodo y asegurar una conexión más rápida hacia el centro capitalino. En su fase de mayor desarrollo, la terminal proyecta gestionar hasta 40 líneas.
La planificación municipal también contempla dimensionar la flota según la demanda de cada trazado. “Buscamos la relación peso-potencia adecuada en los sectores periféricos: si un trayecto tiene menor flujo de pasajeros, resulta más eficiente asignar un colectivo de menor porte para reducir costos y consumo en lugar de mover una unidad grande”, detalló Jardín.
El plan integral de movilidad urbana prevé además una segunda terminal de menor escala en el sur de la ciudad, sobre la avenida Venezuela, destinada a agilizar los traslados diarios de los vecinos del barrio San Isidro y sus zonas de influencia.




