En el departamento General Manuel Belgrano, Comandante Andresito fue inaugurado oficialmente el 11 de febrero de 1980, en homenaje a Andrés Guacurarí, símbolo del ideario federal artiguista. Aquella fecha no marcó el nacimiento del pueblo, sino el reconocimiento institucional de una comunidad que ya estaba en marcha.
Colonización y arraigo
Los orígenes se remontan a principios de los años 70, cuando el nordeste misionero era todavía selva virgen. El Estado provincial impulsó un plan estratégico de colonización que atrajo a familias pioneras dispuestas a abrir picadas, trabajar la tierra y levantar desde cero un nuevo espacio de vida en la frontera.
De asentamiento a municipio
El crecimiento fue rápido y sostenido. Lo que comenzó como un asentamiento rural disperso se convirtió en localidad con escuelas, caminos, servicios básicos y una identidad propia. Ya en los 90, Andresito era el municipio más poblado del departamento, pese a que en el censo de 1980 aún no figuraba como núcleo urbano consolidado.
Políticas de vivienda y pertenencia
En sus primeros años institucionales, el desarrollo estuvo acompañado por programas provinciales de arraigo y vivienda. Entre ellos, el Plan Alborada permitió a numerosas familias acceder a una casa propia, consolidando barrios y fortaleciendo el sentido de pertenencia.
Economía en expansión
Hoy, Andresito es uno de los municipios más jóvenes de Misiones, pero también uno de los más dinámicos en lo productivo. Yerba mate, ganadería y forestación son sus pilares históricos, a los que se suma con fuerza el maíz. Esta identidad rural llevó a que fuera declarado sede permanente de la Fiesta Provincial del Agricultor.
Conectividad estratégica
Ubicado en el extremo oriental de la provincia, se vincula con el resto de Misiones por la ruta nacional 101 y la provincial 19, y hacia el este se abre al intercambio regional mediante el puente internacional sobre el río San Antonio, que lo conecta con Capanema, Brasil.
Historia intensa, identidad joven
A más de cuatro décadas de su inauguración, Comandante Andresito sigue siendo un pueblo joven, pero con una historia intensa: la de quienes llegaron cuando todo era monte, la de una frontera que se transformó en hogar y la de una comunidad que, desde 1980, lleva con orgullo su nombre.




