El Senado aprobó por 42 votos contra 30 el proyecto de modernización laboral, una de las iniciativas centrales del oficialismo para incentivar la creación de empleo. La norma pasará ahora a Diputados, donde el Gobierno busca su sanción antes del 27 de febrero.
El respaldo provino de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y bloques provinciales, con el acompañamiento de varios gobernadores. La oposición peronista y aliados rechazaron la propuesta, denunciando su inconstitucionalidad y el retroceso en derechos laborales.
La reforma contempla incentivos fiscales, topes a indemnizaciones, convenios por empresa, banco de horas y límites al derecho de huelga en servicios esenciales. También se mantuvieron los aportes sindicales y empresariales, aunque con topes, y se incorporó el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires.
El debate se extendió por quince horas. Patricia Bullrich defendió la iniciativa como un paso para superar una “legislación obsoleta”, mientras José Mayans y Mariano Recalde encabezaron las críticas opositoras, advirtiendo que la norma “viola la Constitución” y “retrocede a 1929”.
La votación cerró cerca de las 4 de la madrugada, con la presencia de Karina Milei, Manuel Adorni y Martín Menem en el recinto. Tras la ley Bases y el Presupuesto 2026, el Gobierno apuesta ahora a consolidar esta reforma como otro de sus pilares legislativos.




