Un grupo de al menos 12 diputados provinciales acaba de inaugurar una nueva categoría de trámite legislativo: la fe de vida de la banca. Ante el temor de quedarse sin sus valiosos escaños de la noche a la mañana, presentaron una nota formal ante el presidente de la Cámara, Sebastián Macias, para avisar que están muy cómodos donde están y que no piensan largar el cargo bajo ninguna circunstancia.
¿De dónde sale tanta necesidad de aclaración? De los famosos y temidos «pagarés políticos». En el mundillo legislativo es un secreto a voces que, al momento de armar las listas sábanas, muchas estructuras partidarias hacen firmar a sus candidatos una renuncia en blanco. Es el método clásico de disciplina interna: si te portás mal o saltás de charco, el jefe saca el papel del cajón, le pone fecha y afuera.
El problema es que ahora el mapa político se está loteando de nuevo. Los firmantes hoy habitan el bloque Encuentro Misionero, pero varios ya armaron las valijas armónicas para mudarse al «Movimiento por lo que Viene», la nueva escudería alineada con el gobernador Hugo Passalacqua.
Con la reciente desaparición del Frente Renovador como estructura, esos «papeles comprometedores» habrían quedado en manos de la conducción de Encuentro Misionero. Ante el pánico de que sus viejas firmas cobren vida en forma de renuncia express como castigo por la fuga, los diputados se apuraron a blindarse legalmente.
La actividad oficial vuelve el próximo 13 de agosto. Para entonces, sabremos si este curioso paraguas legal frena la tormenta de pases de factura o si la guerra de carpetas recién empieza. Por ahora, los muchachos ya avisaron: de acá no nos mueve nadie.




