La Quiniela Misionera celebró ayer, 11 de agosto su 54.º aniversario, consolidada como uno de los juegos más tradicionales de la provincia y como una actividad que a lo largo de más de cinco décadas acompañó a generaciones de apostadores y trabajadores de la Red de Ventas.
El juego comenzó oficialmente el 11 de agosto de 1972, cuando se realizó su primera transmisión con bolilleros de madera, registros en libretas manuscritas y la participación de niños cantores. Desde entonces atravesó un proceso permanente de modernización hasta convertirse en el juego más popular y de mayor recaudación dentro del portafolio del Instituto.
Bajo la consigna “Nuestra Quiniela Misionera: un juego, muchas oportunidades”, el IPLyC destacó especialmente las historias construidas alrededor de la actividad, tanto entre quienes apuestan como entre agencieros y vendedores que encontraron en la Quiniela una fuente de trabajo y desarrollaron durante décadas vínculos de confianza con sus clientes.
Entre esos testimonios se encuentra el de Carina Duarte, titular de la Agencia 342 de Candelaria, quien trabaja en la actividad desde los 17 años y continuó el camino iniciado por su madre. Para Duarte, la Quiniela representa “la posibilidad de cumplir los sueños a la gente a través de un premio”. Su agencia llegó a comercializar en cuatro oportunidades el primer premio de la Poceada Misionera.
También forma parte de esta historia Oscar Gonzaga, vendedor móvil de la Agencia 219 de Posadas desde hace 29 años, quien destacó que gracias a esta actividad pudo sostener la economía de su hogar y acompañar los estudios de sus tres hijos. A lo largo de casi tres décadas construyó una cartera de clientes que mantiene incluso mediante las herramientas que ofrece actualmente la tecnología.
Por su parte, Rosana Carosini, vendedora móvil de la Agencia 204, lleva 31 años trabajando en el mismo lugar, sobre calle Bolívar frente a la plaza 9 de Julio de Posadas. Para ella, uno de los aspectos más gratificantes de la actividad es reencontrarse con apostadores que regresan después de haber obtenido un premio.
La trayectoria de Ana Vilma Pelzer, titular de la Agencia 209 de Posadas, también refleja el vínculo generado alrededor del juego. Luego de trabajar durante 30 años como empleada detrás del mostrador, hace un año tuvo la oportunidad de convertirse en propietaria de la agencia. Pelzer destacó especialmente la satisfacción de acompañar a clientes que, gracias a sus premios, pudieron concretar proyectos como adquirir una vivienda, un terreno o afrontar los estudios de sus hijos.
A 54 años de aquel primer sorteo de 1972, la Quiniela Misionera combina tradición y nuevas herramientas tecnológicas, manteniendo una extensa red de agencias y vendedores y un vínculo cotidiano con apostadores de toda la provincia.




