La Cámara Paraguaya de Exportadores (Capex) lanzó un duro reclamo al Banco Central del Paraguay (BCP) ante lo que consideran una apreciación asfixiante del guaraní frente al dólar, una situación que, según advierten, pone en jaque la competitividad de sus empresas y la supervivencia de los sectores que no forman parte de la élite de los grandes commodities.
«Necesitamos reacción. No ya una acción, una reacción», sentenció con crudeza Pablo Cuevas, gerente general de Capex. Sus palabras reflejan un drama que en Argentina se conoce de memoria, pero a la inversa: el impacto de la falta de previsibilidad cambiaria en la economía real. Para el gremio exportador paraguayo, la velocidad con la que el guaraní gana terreno frente al billete verde transformó la operación diaria en una misión de supervivencia.
El eje del conflicto apunta de forma directa al BCP. Los exportadores acusan a la entidad monetaria de aplicar una «actuación cambiaria asimétrica y distorsiva». En concreto, critican que el Banco Central paraguayo haya intervenido masivamente meses atrás para frenar subas del dólar, pero que ahora muestre una llamativa pasividad mientras la divisa estadounidense se desploma. Aunque el artículo 50 de la Carta Orgánica del BCP lo faculta a operar en el mercado para administrar reservas y ejecutar políticas cambiarias, la falta de una postura clara erosionó la confianza del sector privado.
Para los observadores argentinos, el fenómeno paraguayo resulta un caso de estudio paradójico. En lo que va de 2026, el guaraní acumula una apreciación del 9,85% frente al dólar, cifra que se estira a un impactante 18,44% en la comparación interanual. Al cierre de esta semana, la cotización perforó la barrera psicológica de los 6.000, ubicándose en G. 5.949 por dólar tras avanzar otro 0,23%.




