Organismos internacionales de derechos humanos denunciaron la ejecución de Saleh Mohammadi, joven de 19 años e integrante del equipo nacional de lucha libre de Irán, junto a otros dos jóvenes en la ciudad de Qom.
Las organizaciones remarcaron que las condenas se habrían basado en confesiones obtenidas bajo presión, lo que pone en duda la legitimidad del proceso judicial y reaviva las críticas hacia el uso de la pena de muerte en ese país.
El caso generó fuerte repercusión internacional, ya que Mohammadi era considerado una promesa deportiva y su ejecución expone la situación de vulnerabilidad que atraviesan jóvenes y atletas en contextos de represión.
La comunidad global exige garantías de debido proceso y respeto a los derechos humanos, mientras que las denuncias apuntan a la necesidad de mayor presión diplomática para frenar estas prácticas.




