El presupuesto para el año próximo presentado por el presidente Javier Milei, profundiza los recortes, incluso en áreas tan sensibles como la Discapacidad, trata de recortar derechos y profundizar las diferencias con los sectores más necesitados, achicando partidas para Salud, Educación, Ciencias y Obras Públicas, y desligándose de obligaciones propias de Nación, en detrimento de las Provincias, las grandes perdedoras desde que asumió este gobierno libertario, que lo único que busca es que le cierren las cuentas y quedar bien ante los organismos internacionales -aunque siga sin cumplir las metas- y los círculos del poder, a quienes sí, le sigue aumentando los privilegios y bajándole todos los impuestos, que le «impidan» seguir aumentando sus ganancias.
En ese mejunje presupuestario, armado pos sus jefes políticos, a través de sus representantes locales, lease Caputo, Sturzeneger, Bausili, o la misma Bulrrich, el ocupante del sillón de Rivadavia, necesita laderos sin escrupulos como Diego Santilli, para intentar convencer con tres monedas u obras, a determinados gobernadores para que los ayuden con los votos de sus legisladores, a obtener la sanción de esa Ley, que sólo implica más pobreza para los habitantes de este rico suelo.
Cuanta gente sin trabajo, con la denominada Uberización laboral en cuatro y dos ruedas, sin protecciones ni seguros, y la proliferación de delivery, a pie, en bicicleta y en moto. Duele, y duele profundamente, observar en las grandes ciudades, que después de las 22, sólo circulan colectivos, algunos taxímetros y muchisimas personas llevando y trayendo productos, con frío o lluvia, porque si paran, no comen.
Otro de los sectores que ha crecido, y el INDEC lo podría incluir en su burlona y falaz estadística, es el de la gente que busca y rebusca en los contenedores, y no sólamente cuando las luces han mermado, sino a toda hora porque insisto, el hambre no tiene verguenza, sino necesidades.
Será momento entonces, que los «caciques» provinciales hagan honor a esa calificación, y defiendan sus territorios de los embates unitarios, y como los jóvenes estudiantes en aquella «Noche de los lápices», defiendan el derecho de quienes, sin voz, los ayudaron a llegar al puesto que ocupan. Será Justicia




