El proyecto, respaldado por financiamiento provincial, busca transformar la abundante materia prima forestal en un producto de alto valor agregado: soluciones habitacionales de calidad, con ventajas competitivas frente a la construcción tradicional en términos de costo, rapidez y eficiencia energética.
Desde el punto de vista económico, la iniciativa implica:
- Generación de empleo directo e indirecto: operarios, técnicos, transporte, logística y servicios asociados.
- Diversificación productiva: la madera deja de ser solo insumo para celulosa o tableros y se convierte en un bien final con demanda nacional.
- Impacto regional: la planta no solo abastecerá a Virasoro, sino que proyecta ventas a otras provincias, ampliando el mercado y fortaleciendo la cadena de valor.
- Innovación tecnológica: se aplicará un sistema constructivo utilizado en países como Uruguay y en Europa, lo que posiciona a la localidad como pionera en Argentina.
El intendente Guillermo de la Cruz subrayó que la articulación público-privada es clave en un contexto de restricción fiscal y caída de la coparticipación nacional. En ese marco, la inversión estatal funciona como palanca para dinamizar la economía local y sostener el empleo.
La comparación con otros polos industriales muestra que Virasoro avanza hacia un modelo de industrialización de base forestal, capaz de generar un círculo virtuoso: mayor demanda de madera, más empleo en la cadena productiva y un producto final que responde a la necesidad social de viviendas accesibles.
En síntesis, la planta industrial de viviendas de madera no es solo un proyecto cultural o social: es una apuesta económica de largo plazo, que convierte a Virasoro en un laboratorio de desarrollo regional basado en innovación y valor agregado.




