Desde el 1 de abril, el nuevo esquema nacional de reducción de subsidios a la energía comenzó a impactar en las tarifas de luz. La medida, que apunta a achicar el gasto público, se traduce en aumentos progresivos para hogares, comercios e industrias, con mayor peso sobre los sectores de ingresos medios y altos.
El cambio implica que los usuarios paguen un valor más cercano al costo real de generación y distribución. Mientras los sectores vulnerables mantienen parte de la asistencia, los de ingresos medios y altos enfrentan subas acumulativas que acompañan la inflación y la recomposición tarifaria del sistema eléctrico.
Misiones, más expuesta
En provincias cálidas como Misiones, el impacto es mayor: el consumo eléctrico promedio supera ampliamente los nuevos topes subsidiados. Heladeras, ventiladores y aires acondicionados hacen que las boletas se disparen.
Hasta febrero, la provincia contaba con un reconocimiento especial como “zona muy cálida”, que permitía un margen mayor de consumo subsidiado en verano. Con el nuevo esquema, ese beneficio desapareció y los usuarios quedaron expuestos al costo pleno de la energía.




