03 de febrero de 2026

La mayoría de los asalariados y cuentapropistas queda por debajo de la canasta básica

Siete de cada diez trabajadores argentinos no superan el millón mensual y viven en la insuficiencia.

Golpeados por la inflación, la quita de subsidios, el peso de los alquileres y la ausencia de crédito, siete de cada diez trabajadores argentinos reciben menos de un millón de pesos al mes. La cifra incluye asalariados y cuentapropistas, y se agudiza en la informalidad: el 89% de los trabajadores informales y el 88% de los cuentapropistas de baja calificación se ubican en este segmento de ingresos insuficientes.
El contraste con la canasta básica es brutal.

En octubre de 2025, el valor de la CBT para un hogar tipo alcanzaba los $1.213.799. Incluso entre los asalariados formales, el sector mejor remunerado, el 58% queda por debajo de ese umbral. “La crisis de ingresos trasciende la informalidad y afecta la capacidad de amplios sectores para cubrir sus necesidades básicas”, subraya el informe del Instituto Gino Germani.


La figura del mileurista se traslada

Como en España, donde los trabajadores sobreviven con 1.000 euros, en Argentina se consolida el fenómeno del “trabajador pobre”. Uno de cada cinco empleados con jornada completa es pobre. Entre los informales, la pobreza trepa al 41,3%.


Cada día más caro

El ingreso estático, devorado por alquileres y tarifas sin subsidio, condena a la pobreza residencial. A ello se suma el encarecimiento continuo de alimentos y servicios, que anula toda capacidad de ahorro. “Cualquier imprevisto se transforma en crisis insalvable”, advierten los investigadores. Sin colchón financiero ni acceso al crédito, la movilidad social queda bloqueada.


Pluriempleo como estrategia de supervivencia

La insuficiencia de ingresos se refleja en el aumento del pluriempleo: el 12% de los ocupados combina trabajos para evitar la pobreza. En total, 9,7 millones de personas —el 67% de la Población Económicamente Activa— enfrentan problemas de empleo por desocupación, subocupación o precariedad.


Un respiro en medio de la tormenta

El informe reconoce un efecto positivo de la baja de la inflación: la pobreza por ingresos cayó del 55% al 31,8%, nivel similar al de 2018. Los trabajadores informales fueron los que más traccionaron la salida, aunque con ingresos aún muy bajos.


Los que superan el millón

En alojamiento y comidas, comercio, construcción y transporte se registraron mejoras. Sin embargo, los porcentajes que superan el millón mensual siguen siendo reducidos: apenas el 8% en alojamiento y construcción, el 12% en comercio y el 29% en transporte.


El efecto de flexibilidad

Los cuentapropistas, capaces de ajustar precios con mayor rapidez, lograron mejorar su ingreso relativo frente a la canasta básica. La pobreza entre los no calificados bajó del 38,8% al 36%.

Fuente: Informe del Instituto Gino Germani (UBA)