Más allá del caso Aluar, los industriales encienden una señal de alarma por la sucesiva caída de procesos antidumping. Este año vencen la mitad de las medidas vigentes y hay preocupación por la orientación del Gobierno en este aspecto: “Quitaron todo, hoy por hoy es prácticamente imposible sacar una medida”, dijo el economista Mariano Kestelboim. Siguen creciendo las importaciones de bienes finales: en el sector metalúrgico las compras al exterior subieron un 70% solo el año pasado.
El Gobierno dejó sin efecto el pasado lunes el arancel antidumping del 28% que gravaba las importaciones de hojas de aluminio provenientes de China desde el año 2020. La medida perjudica, entre otras empresas, al gigante del aluminio Aluar, de Javier Madanes Quintanilla, que la semana pasada estuvo en la primera plana de los medios por el resonante cierre de la histórica planta de neumáticos Fate, también de su propiedad.
Muchos leyeron la noticia como una vendetta de Javier Milei contra el empresario, pero los industriales están viendo detrás de eso un proceso de corte estructural. “No afecta solo a Aluar, sino a todo el sector y, sobre todo, a las pequeñas y medianas empresas subsidiarias”, explicaron desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), donde señalaron que solo el año pasado se incrementaron un 70% las importaciones de bienes metalúrgicos.
Según la Comisión Nacional de Comercio Exterior, las prácticas más habituales son la fijación de precios disímiles en diferentes mercados, las políticas de promoción de precios para ganar mercado con productos más baratos y la práctica de vender a pérdida durante un tiempo para desplazar del mercado a los competidores.
Sin embargo, la Comisión indica que “la sola existencia de dumping no es suficiente para poder aplicar medidas” y agrega que “se requiere determinar la existencia de un daño a la producción nacional y que ese daño sea causado por las importaciones cuestionadas”.
Difícil conseguir medidas
Según datos de la industria, quedan unas 75 medidas antidumping vigentes, pero la mitad de ellas vencen este año. La preocupación de los empresarios es que, por un sesgo aperturista, se profundice el ingreso de mercadería con prácticas que van en contra de la competencia.
“El Gobierno mandó un mensaje claro: acá se puede vender con dumping”, dijo a este medio un exfuncionario del área de Industria. Por su parte, el economista Mariano Kestelboim, con larga experiencia en la presentación de casos, afirmó: “Quitaron todo, hoy por hoy es prácticamente imposible sacar una medida”.
Kestelboim también agregó que “la lógica de vender y exportar con dumping es muy recurrente en el mercado internacional. Tiene que ver con que necesitás vender más y lo que vendés en el exterior no repercute en el valor del mercado interno; es una práctica muy frecuente vender por debajo del precio del mercado interno”.
Fuente: ambito




