09 de febrero de 2026

Carne en alza y exportaciones: el mercado argentino frente a nuevos desafíos

La carne vacuna subió 10% en enero y el consumo interno sigue en caída, mientras el Gobierno amplió el cupo de exportación a EE.UU. en medio de críticas por su impacto en el mercado local.

La carne vacuna volvió a registrar aumentos en los mostradores argentinos durante enero, consolidando una tendencia que presiona sobre la inflación y reduce la capacidad de compra de los hogares. Según comerciantes del rubro, el kilo de carne ya promedia los $14.000, con cortes que superan ampliamente ese valor. El salto del 10% se suma al 25% que había experimentado el pollo en el mismo mes.

La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) señaló que, pese a los incrementos, el consumo por habitante se mantiene por debajo de los niveles previos, reflejando la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

En este contexto, el Gobierno nacional anunció un avance en el acuerdo comercial con Estados Unidos: el presidente Donald Trump firmó una decisión que amplía de 20.000 a 100.000 toneladas anuales el cupo de carne vacuna argentina que puede ingresar al mercado norteamericano. Según el canciller Pablo Quirno, esta medida podría generar ingresos adicionales cercanos a 800 millones de dólares para el sector agroexportador.

Sin embargo, la decisión despertó críticas. Productores locales advirtieron que el ingreso de carne estadounidense sin aranceles podría resultar “peligroso” para la producción nacional, generando competencia en precios y afectando el mercado interno.

El escenario se complejiza con la evolución de la canasta alimentaria. Un informe de la consultora LCG reveló que en la primera semana de febrero los precios de alimentos y bebidas continúan en alza. La economista Florencia Iragui estimó que la inflación mensual se ubicaría entre el 2,2% y el 2,3%, condicionada por los precios regulados. Entre ellos, el gas subiría más del 15% por la quita de subsidios, mientras que transporte, electricidad y agua registrarían incrementos de entre 4% y 5% mensual.

La combinación de aumentos en alimentos, servicios regulados y combustibles plantea un panorama de tensión para la economía doméstica, con impacto directo en la mesa de los consumidores y en los índices de inflación alimentaria.