19 de julio de 2026

Bares y restaurantes pierden hasta 40% de clientes en dos años: «No vemos una luz al final del túnel»

El menor poder de compra, la caída del ticket promedio y el retroceso del turismo golpean al rubro, que apela a promociones para sostener la actividad y empleo.

La gastronomía argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos tiempos. La combinación entre la pérdida del poder adquisitivo, el cambio en los hábitos de consumo, la menor llegada de turistas y una estructura de costos que no deja margen obliga a los empresarios a multiplicar promociones para sostener la actividad. Sin embargo, el esfuerzo ya no alcanza y el sector estima que el consumo cayó entre un 30% y un 40% en comparación con dos años atrás.

«Hay una merma de un 40%. Un día trabajás muy bien y al otro no viene nadie. Estamos muy desconcertados y muy preocupados porque no vemos una luz al final del túnel», describió Carlos Alberto Yanelli, presidente de la Cámara de Restaurantes, al resumir el escenario que atraviesan los establecimientos gastronómicos.

El dirigente incluso advirtió que la crisis dejó de ser coyuntural. Añadió: «Está quedando mucha gente en el camino. Vamos a subsistir los que podamos aguantar, pero hay que ver hasta cuándo se puede aguantar».

La situación no se refleja únicamente en la cantidad de clientes. También cambió la forma de consumir. Quienes continúan con el hábito de salir a comer cuidan mucho más el gasto, reducen el ticket promedio y dejan de lado los productos de mayor valor.

Promociones, menús ejecutivos y clientes que cuidan cada peso

Para enfrentar la caída de la demanda, los restaurantes apelan a distintas estrategias comerciales. Menús ejecutivos, descuentos con bancos y billeteras virtuales, promociones en determinados días y programas de fidelización forman parte de las herramientas más utilizadas.

Yanelli explicó que todo el sector busca adaptarse a una realidad mucho más contractiva: «Proliferan los menús ejecutivos, las promociones con bancos y tarjetas y distintas acciones para fidelizar clientes».

Aun así, la retracción alcanza a casi todos los segmentos. Restaurantes de alta cocina, cafeterías, parrillas y locales familiares sienten el impacto, aunque algunos rubros logran resistir mejor.

Daniel Prieto, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), explicó que hoy las pizzerías y los bodegones muestran un mejor desempeño porque ofrecen platos abundantes para compartir y una relación precio-calidad más atractiva para el consumidor.

Comentó: «La cocina de autor y la gastronomía de especialidad sufren mucho más. Hay restaurantes que pueden estar llenos, pero el ticket promedio bajó. La gente sigue saliendo a comer, aunque dejó de consumir vinos de mayor valor y hasta comparte los postres».

Fuente: ambito