La provincia aplicó una reducción histórica en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos para la venta mayorista de combustibles. La alícuota baja del 4,5% al 1%, un recorte superior al 75% que transforma la estructura de costos de un sector clave.
El alivio libera recursos que antes se destinaban al pago de impuestos y ahora podrán cubrir operación, inversión y logística. Rubros centrales en la comercialización de combustibles, que ganan oxígeno en un contexto de alta presión financiera.
La medida equipara el tratamiento fiscal del combustible con el régimen industrial. Hasta ahora, la venta mayorista estaba gravada como actividad comercial, generando una desventaja en la cadena de valor. El nuevo esquema reconoce su rol productivo y estratégico.
El impacto se extiende a toda la cadena. Al tratarse de un impuesto trasladable, la baja alcanza a las estaciones de servicio y repercute en los costos finales. En una provincia donde transporte y logística pesan fuerte, la competitividad mejora de manera directa.
En el marco de una provincia de frontera, la decisión adquiere dimensión estratégica. Contribuye a equilibrar precios frente a mercados vecinos y sostiene el consumo interno, fortaleciendo la actividad económica en el territorio.
Con este cambio, Misiones redefine su enfoque fiscal sobre el combustible y avanza hacia un esquema más alineado con la producción y la logística. Una política que busca consolidar sectores estratégicos y generar condiciones favorables para el desarrollo provincial.




