La comercialización de carne vacuna en Misiones atraviesa un período de transformación marcado por la coyuntura económica nacional. Empresas del sector, desde plantas industriales hasta cooperativas, reportan un escenario donde la estabilidad de la producción convive con la necesidad de implementar cambios drásticos en la oferta de productos. La inflación en la canasta familiar y las nuevas reglas del comercio exterior son factores que inciden directamente en la formación de precios locales.
Marcelo Betancur, director del frigorífico El Porvenir, señaló que la industria opera de manera estable, aunque no ajena a las decisiones nacionales que afectan el bolsillo de las familias. “La volatilidad económica tiene consecuencias directas en la composición de la canasta alimentaria, lo que nos obligó a buscar alternativas accesibles para el consumidor”, explicó.
Entre las estrategias adoptadas se destaca la inclusión de la media res y cortes más económicos, como la denominada vaca de consumo. Esta opción busca ofrecer menor costo en el mostrador, sin abandonar la producción de calidad proveniente del sistema de feedlot. La reconfiguración responde a la caída del poder adquisitivo, que obliga a priorizar productos ajustados a la capacidad de pago actual.
El comercio exterior también impacta en los precios internos. La demanda estable de los exportadores genera presión alcista sobre los valores locales, influyendo en el mostrador misionero. En términos mayoristas, la vaca de consumo se comercializa desde $6.000, el novillo de campo desde $7.500 y el novillito de feedlot desde $8.500 por media res.
Desde el sector cooperativo, Gabriel Vidal Rodríguez, asesor de la Cooperativa Virgen de Fátima, indicó que se transita un nuevo mapa de comercialización. Los valores históricos para animales gordos e invernada otorgaron un respiro financiero a los productores, que incluso optaron por retener vientres y destinar novillitos a recría en lugar de faena inmediata, buscando mayor peso y valor en mercados específicos.
Sin embargo, la demanda interna sufrió una fuerte caída tras las fiestas de fin de año. Factores como la crisis económica, la ubicación fronteriza de Misiones y la baja oferta de ganado de consumo especial afectaron las ventas. En paralelo, el consumo de carne porcina se consolidó como alternativa frente a los cortes vacunos, marcando una tendencia que podría modificar hábitos de consumo en los próximos meses.
El panorama a mediano plazo sigue siendo incierto y dependiente de los mercados formadores de precios, aunque el sector reconoce que la adaptación es clave para sostener la producción y responder a las nuevas exigencias de los consumidores.




