20 de septiembre de 2026

Corrientes sigue cuidando el cardumen de dorados

La concentración excepcional de ejemplares de mediano porte impulsó vedas extraordinarias y móviles entre Lavalle y la confluencia.

Hace poco menos de una semana, un equipo de inspectores de la Dirección de Recursos Naturales dio aviso de una noticia tan buena como sorprendente: un cardumen de dorados de unos dos kilómetros de extensión se acercaba remontando el Paraná en cercanías de Lavalle.

Se trata de una coyuntura ambiental y biológica singular. Pero, a la vez de la buena noticia, la concentración inusual de esta especie en tramos específicos de la cuenca generó un escenario de vulnerabilidad frente a la presión de la actividad pesquera. Esta situación extraordinaria impulsó a la Dirección de Recursos Naturales a implementar un esquema dinámico de veda de aplicación inmediata. Se trata de una herramienta administrativa que traslada las restricciones territoriales a medida que la masa de peces avanza por la vía fluvial.

La señal de alerta temprana se originó en el sector sur de la cuenca correntina. Sin embargo, el desplazamiento continuo de los animales superó la delimitación geográfica primaria y obligó a las autoridades a dictar cuatro disposiciones sucesivas en menos de una semana. Las normativas fueron cubriendo de forma progresiva los tramos correspondientes a Empedrado, el riacho Inta y la punta San Sebastián hasta alcanzar la confluencia.

Detrás de la norma, el estudio de estos ejemplares y el impacto de haber recuperado después de muchos años la visita de un cardumen de tales dimensiones mantiene a la comunidad científica y a las autoridades de aplicación en seguimiento de este fenómeno, que esperan poder registrar, marcar y fotografiar con drones en los próximos días.

Cerca del Alto Paraná

Los relevamientos realizados por los investigadores permiten precisar la composición y la franja etaria de los ejemplares que integran la masa de agua en tránsito y determinaron que la concentración está formada en su mayoría por peces jóvenes que buscan alcanzar las áreas tradicionales de desove ubicadas aguas arriba.

«El tamaño de los ejemplares que forman el cardumen son de mediano porte, posiblemente ejemplares de las cohortes 2022 y 2023, suponemos que vienen arribando en busca de sitios óptimos para la reproducción como es el tramo del Alto Paraná, donde seguramente se unirán a los grandes ejemplares de la zona», indicó la investigadora del Instituto de Ictiología del Nordeste.

El trabajo de campo realizado por la institución académica incluye el seguimiento telemétrico de la especie mediante el proyecto denominado «Tras la estela del tigre». Este programa de investigación lleva a cabo marcaciones continuas en tres puntos estratégicos de la provincia: Itatí, la región del Iberá y Yacyretá. Los datos obtenidos hasta el momento muestran un contraste entre la conducta del cardumen migrante y la estabilidad de la población local monitoreada con transmisores satelitales.

«El cardumen que viene arribando no incluye a ninguno de los ejemplares marcados con transmisores, no podemos hablar de poblaciones diferentes, solo de ejemplares con una distribución distinta. El proyecto se viene ejecutando muy bien en los tres sitios de estudio en los cuales hacemos trabajos de campo de manera mensual para realizar los seguimientos y tratar de marcar nuevos ejemplares. En general, todos permanecen en zonas cercanas a las que fueron marcados. La idea de estos días es poder incrementar el número de ejemplares con transmisor para poder estudiar los movimientos cuando se dé el fenómeno del Niño», expuso Silva.

Sostenibilidad

La concentración masiva de dorados en determinados tramos del río suele despertar interpretaciones apresuradas sobre una rápida recuperación de la biomasa íctica. No obstante, desde el ámbito académico subrayan la diferencia entre un evento migratorio puntual y la consolidación de un proceso de restauración a largo plazo.

Al evaluar las consecuencias biológicas de esta migración, Silva fue clara respecto de los plazos que requiere el ecosistema para consolidar la reproducción. «De darse una reproducción exitosa y un buen reclutamiento, seguro es una buena señal, lo importante es que la población entienda que es momento de cuidar lo que tenemos para que esos ejemplares puedan reproducirse, mantener la población estable y que podamos hacer actividades sostenibles con el recurso. Por más éxito que tenga en la reproducción este cardumen, hay que pensar que van a pasar al menos 3 años para que este stock sea pescable, esos juveniles tienen que poder refugiarse, alimentarse y crecer, para recién después poder ser un recurso pescable», analizó la investigadora.

Asimismo, Silva ratificó el criterio de precaución adoptado por la autoridad provincial para resguardar a los animales durante su desplazamiento. «Tenemos registros de migraciones similares que se dieron en otros eventos, lo más importante siempre es protegerlos cuando se encuentran en una situación vulnerable, especialmente por la falta de compromiso de muchos actores que no respetan las legislaciones vigentes.

Seguramente, en estos días vamos a estar haciendo algún tipo de muestreo o seguimiento junto con la Dirección de Recursos Naturales de la Provincia», remarcó Silva.

Diario Republica

Por: Dora Alcaje