La noticia, que genera orgullo en su comunidad natal, marca un hito en una carrera que comenzó a los seis años en una pequeña escuela de iniciación y hoy la proyecta a una de las ligas más competitivas del mundo.
El salto al profesionalismo
A diferencia del contexto amateur en Argentina, donde el esfuerzo suele ser costeado íntegramente por las familias, el contrato con el club español representa un alivio y un reconocimiento al mérito. «Tengo una recompensa económica y me dan alojamiento. Me emociona porque en Argentina todo es a pulmón; esto le va a dar un respiro a mi familia», confesó.
Pese a haber sellado ya su vínculo con el equipo europeo, la jugadora permanecerá en el país unos meses más. Su agenda está cargada: disputará el torneo Super 8 y el Apertura con su actual club, Ferro, en Buenos Aires, antes de emigrar definitivamente a finales de julio o principios de agosto.
Un camino de sacrificios
La historia de Mara es la de una joven que no dudó en dejar su hogar para perseguir la excelencia. A los 16 años, tomó la decisión de mudarse a Buenos Aires para integrarse al alto rendimiento.
«Extraño a mi familia, me duele perderme cumpleaños y momentos, pero sé que es por cumplir mis objetivos», reflexionó la deportista.
En la gran ciudad, no está sola en la aventura del alto rendimiento: su hermano Sebastián también brilla en el deporte nacional como jugador de vóleibol en Vélez Sarsfield. Juntos, representan el legado de una familia dedicada al deporte y el apoyo incondicional de sus padres y abuelos que hoy celebran sus logros desde Misiones.
Desafíos con la Selección
Mara ya sabe lo que es vestir la «celeste y blanca». Tras participar en el Mundial de China, la lateral ya tiene la mirada puesta en su próximo gran reto con la Selección Nacional: el Mundial de Macedonia.
«El objetivo es quedar entre las 16 convocadas para viajar», afirmó con la determinación que la caracteriza. Sus jornadas son extenuantes, con entrenamientos de lunes a lunes que combinan la preparación física con la técnica en el club y en el predio nacional.
Fuente: Stopenlinea



