El pasado lunes 23 de febrero, el Comité Ejecutivo de la AFA resolvió suspender la fecha 9 del Torneo Apertura de Primera y todas las jornadas del Ascenso. La medida fue presentada como un repudio a la denuncia de ARCA contra la Asociación del Fútbol Argentino, que derivó en la citación judicial de Claudio Tapia y Pablo Toviggino por presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social por más de 19.353 millones de pesos.
El paro, según lo establecido, debe comenzar el jueves 5 y extenderse hasta el domingo 8, afectando a todas las categorías del fútbol argentino. La noticia generó un fuerte impacto en hinchas y socios, que expresaron su rechazo en redes sociales y en las canchas, con silbidos e insultos dirigidos a la conducción de la AFA.
La reunión del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional de Fútbol prevista para este martes cobra relevancia. Allí se discutirá si se mantiene la huelga o si, ante la presión social, se levanta para que el próximo fin de semana haya fútbol con normalidad.
La denuncia de ARCA fue desmentida por los clubes, que además impulsaron la propuesta de paro. La moción inicial la planteó Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza, y se sumaron dirigentes como Russo (Lanús), Cavagliatto (Instituto), Bianchini (Platense), Leito (Atlético Tucumán), Mariotto (Banfield) y varios representantes del Ascenso.
Según los comunicados difundidos, la medida busca frenar un supuesto “ataque judicial, mediático y político” contra la AFA. Sin embargo, River, Racing y Estudiantes se mantuvieron al margen: no emitieron comunicados y, en el caso del Pincha, ni siquiera participaron de la reunión.
En los estadios, la respuesta fue otra. San Lorenzo, Instituto y Newell’s salieron al campo con camisetas que respaldaban la decisión de la AFA, pero los hinchas reaccionaron con rechazo abierto. Los silbidos y cánticos contra la dirigencia dejaron en claro la distancia entre la conducción y la gente.




