15 de julio de 2026

Paradojas de nuestro fútbol: Mitre gana en la cancha, pero pierde en la tesorería

El plantel del Auriazul plantó bandera ante las promesas rotas de la dirigencia. Justo reclamo en el pico del éxito deportivo. Radiografía de una crisis evitable

El fútbol de Misiones vuelve a tropezar con su propia piedra. Ayer, el plantel profesional de Mitre tomó una decisión drástica pero legítima: huelga de botines caídos. Los jugadores se plantaron y decidieron no entrenar. La dirigencia promete, pero los bolsillos flaquean. El detonante es la falta de pago de salarios, una constante que ya colmó la paciencia del grupo.

La bomba estalla en el peor momento posible. O en el mejor, según desde dónde se mire. En el verde césped, el Auriazul es pura fiesta: abrochó la clasificación a la siguiente fase del torneo de la AFA una fecha antes del final de la etapa. Pero la procesión va por dentro. Nadie duda de que el reclamo es justo: el que trabaja, cobra. Sin embargo, la brecha entre el éxito deportivo y la desprolijidad institucional duele.

Promesas rotas y billetera flaca

La crisis no nació ayer. Viene de arrastre. Los jugadores aseguran que se cansaron de escuchar. Según una fuente, la dirigencia intentó apagar el incendio con un balde de agua: ofreció saldar el 50% de la deuda. La respuesta del vestuario fue un «no» rotundo. «Es tiempo de que paguen todo», deslizaron desde las entrañas del club. Dignidad pura.

¿Dónde estuvo el error? En el pecado de la ingenuidad financiera. La comisión directiva confió a ciegas en los ingresos de sponsors que hoy miran para otro lado. Faltó cintura y sobró confianza. Para colmo, las tribunas no acompañan como deberían y la dirigencia demostró nula creatividad para seducir al hincha y llenar las alcancías con la recaudación. Se recostaron en promesas políticas y empresariales que hoy son humo.

Una chance de oro que peligra

El fútbol de nuestra provincia no se puede permitir este papelón. Llegar a los torneos de la AFA cuesta sudor, lágrimas y kilómetros de ruta. Destruir este presente dorado por desprolijidades de tesorería sería un pecado imperdonable. El reloj corre y la solución debe aparecer ya. Mitre merece festejar los goles, no contar los centavos.