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25 de octubre de 2026

Mitre y un silencio con interrogantes: ¿Alcanza con las buenas intenciones para el 2027?

La temporada 2026 de Bartolomé Mitre en el Torneo Federal A ya es historia. El balance numérico y deportivo es innegable: la campaña fue positiva.

El equipo no solo cumplió el objetivo de meterse entre los mejores de la zona, sino que logró elevar la vara respecto al torneo anterior. Sin embargo, el cierre de año deja flotando en el ambiente de Rocamora más dudas que certezas.

El mérito del cuerpo técnico y de los futbolistas es doble si se analiza el contexto. Mitre compitió en desventaja. Los nubarrones presupuestarios desencadenaron una verdadera «sangría» en el vestuario: casi una docena y media de futbolistas armaron las valijas a mitad de camino. Con un plantel corto, diezmado por las bajas y lidiando con lesiones inoportunas, el Auriazul dio la cara. «Casi con los de la casa», el equipo de Miguel Salinas estuvo a la altura en lo futbolístico, cosechando incluso resultados adversos que adentro de la cancha merecieron mejor suerte.

Pero el fútbol profesional no solo vive de la pelotita. Y ahí es donde aparecen los grandes interrogantes de cara al 2027.

El radar del 2027: Una incertidumbre que preocupa

Al consultar a dirigentes y allegados sobre el proyecto para la próxima temporada, la respuesta se repite como un mantra: «Veremos más adelante».

A esta altura, el silencio es absoluto. No hay certezas sobre la continuidad de Miguel Salinas al frente del barco, ni certezas sobre cuál será el plan estratégico. Todo, como siempre, está atado a la billetera. Armar un plantel para el Federal A tiene un costo altísimo y la dirigencia deberá definir su perfil: mantener la categoría de manera austera o arriesgar económicamente para pelear por un ascenso.

Lo que es seguro es que el tiempo corre, y el «veremos» no puede ser la única respuesta.

La gran deuda: El cemento vacío y la comodidad institucional

Si en lo deportivo se aprobó con creces, en las tribunas se reprobó. La gran materia pendiente de la temporada fue el acompañamiento del público. Mitre defendió el honor de ser el único representante misionero en la tercera categoría del fútbol argentino, pero jugó prácticamente en soledad.

Es real que las canchas posadeñas muestran un alarmante vacío generalizado, pero recostarse en esa crisis ajena para justificar las tribunas desiertas en Rocamora es pura comodidad. La institución ha hecho muy poco desde el marketing, la comunicación y la gestión diaria para «volver a enamorar» a la enorme barriada auriazul y al futbolero de la provincia. Atraer al público hoy requiere planificación profesional, no esperar pasivamente que el hincha vaya a la boletería por inercia.

Cuidar la plaza

El Federal A es un torneo tan prestigioso como cruel. Misiones no puede darse el lujo de perder el terreno conquistado ni la «silla» federal que tanto costó recuperar.

Se descuenta que la comisión directiva tiene este diagnóstico en la cabeza y ya se encuentra buscando soluciones. Mitre demostró que el ADN del club está intacto y que el sentido de pertenencia de los chicos de la casa sobra. Ahora falta que la dirigencia rompa el silencio, defina el norte económico y diseñe una estrategia integral para que el 2027 no sea una transición, sino el despegue definitivo.