No es novedad que los números en el Federal no cierran. Mantener una estructura competitiva requiere, más que nunca, de una «espalda» financiera que hoy los clubes del interior buscan donde pueden. Mitre dio el paso: a partir de este domingo, ver al Auriazul por pantalla tiene precio.
La decisión es lógica desde lo económico, pero el ruido no está en el «qué», sino en el «cómo». Al igual que Guaraní hace unas semanas, el club optó por el sistema de pago, aunque con una diferencia de formas que dejó esquirlas en el camino. Mientras en Villa Sarita se optó por un concurso de antecedentes, en el barrio Rocamora la dirigencia eligió el camino de la designación directa.
¿El resultado? Varias productoras locales, aquellas que «bancaron los trapos» viajando kilómetros sin apoyo cuando las luces eran menos brillantes, hoy se sienten ignoradas. La institución tiene el derecho de elegir a su socio estratégico, eso es indiscutible; pero en el fútbol, como en la vida, las formas y el reconocimiento a quienes estuvieron siempre suelen ser tan importantes como el saldo de la caja.




