Los dirigentes de la institución de Villa Cabello, buscando brindar mayores comodidades a la gran masa de público que se espera para alentar al equipo, llegaron a un rápido acuerdo con sus pares franjeados. Así, la cita quedó programada para este domingo a partir de las 17:00 horas.
Lejos de tratarse de un capricho dirigencial, la mudanza responde a una formalidad reglamentaria, ya que La Picada había inscripto oportunamente el reducto de Villa Sarita como escenario alternativo ante el Consejo Federal. Tanto la comisión directiva de Guaraní como la de Mitre se mostraron sumamente receptivas desde el primer momento, entendiendo que hoy el conjunto verde y amarillo lleva la bandera del fútbol misionero y posadeño en el certamen regional.
Sin embargo, la decisión no pasó desapercibida y encendió la polémica en las redes sociales. Un sector minoritario de la parcialidad franjeada alzó la voz para criticar a la dirigencia de Guaraní por «prestar la cancha» a un rival, tildando la movida como una gentileza innecesaria. Frente a estas posturas individuales, la realidad dicta que el fútbol capitalino exige grandeza en momentos clave.
La Picada está representando a la provincia, y el apoyo real se demuestra con gestos institucionales concretos, no con simples posteos de compromiso. No hay margen para las mezquindades ni para miradas «chiquitas» que solo restan; el crecimiento del deporte local necesita que todo el arco futbolístico empuje para el mismo lado.




