El fútbol argentino recupera un formato histórico tras una década y media. La Asociación del Fútbol Argentino aprobó en su última reunión de Comité Ejecutivo el regreso de las promociones a partir del próximo año. El esquema no afectará a la Primera División —que mantendrá sus dos descensos directos— y concentrará el impacto desde la Primera Nacional hacia las categorías menores.
El nuevo ordenamiento prevé que los dos últimos equipos de cada zona de la Primera Nacional bajen de forma directa. Las plazas de reválida se dividirán por filiación: el antepenúltimo de los clubes directamente afiliados se medirá ante un representante de la Primera B Metropolitana, mientras que el antepenúltimo de los indirectamente afiliados definirá su lugar frente a un clasificado del Torneo Federal A. La estructura se replicará en la Primera B y la Primera C, donde coexistirán los ascensos y descensos directos con una llave de promoción por categoría.
El sistema tuvo vigencia oficial entre 1999 y 2012, siempre bajo cruces de ida y vuelta que iniciaban en la cancha del aspirante y cerraban en el estadio del equipo que defendía la plaza, con ventaja deportiva en caso de empate global. En ese lapso, las series marcaron quiebres institucionales en el fútbol local, como las permanencias de Racing en 2008 y San Lorenzo en 2012, o el descenso de River en 2011 frente a Belgrano de Córdoba. Quince años después de su derogación, las llaves de permanencia vuelven a instalarse en el calendario oficial.




