A un par de meses de cumplir 50 años, dejó de existir el delantero posadeño que actualmente residía en la provincia de Córdoba.
Comenzó a jugar en Bartolomé Mitre de su Posadas natal. En 1995 se marchó a Rosamonte de Apóstoles, donde disputó el Torneo Regional.
Luego pasó sin mucha suerte por Estudiantes y luego fue a Patronato. Allí tampoco tuvo mucha cabida y fue cedido a Huracán de Tres Arroyos, también del Argentino A.
De regreso en Patronato llamó la atención de Gerardo Reinoso, quién se convirtió en su representante y le consiguió un lugar en Independiente. Aunque en la escala de prioridades era considerado el séptimo delantero del plantel.
Durante su primer semestre en El Rojo jugó 15 minutos en la victoria 4 a 1 sobre Vélez por la 1° fecha del Apertura 01 y minutos basura en 4 partidos de la Copa Mercosur. En 2002 y de la mano de Néstor Clausen, González se convirtió en uno de los íconos de ese tiempo y tuvo su pico de fama en un partido ante Belgrano, cuando entró a los 70, marcó el primer gol de tijera y le sirvió el segundo al Pocho Insúa.
Su siguiente destino fue Talleres de Córdoba, donde consiguió una relativa continuidad. Llegó a Rosario Central por insistencia de Miguel Russo, quién lo conocía de aquel lejano paso por Estudiantes. En un año metió 25 partidos y 3 goles por campeonato y 6 encuentros y un gol por Libertadores.
En febrero de 2005 se fue al Cobreloa de Chile, donde la suerte le siguió siendo esquiva: a una inicial distensión de ligamentos le sumó fractura de tibia y peroné. Tras una larga rehabilitación, en 2006 intentó volver al ruedo en Talleres -en caída libre al Argentino A- y luego en General Paz Junior.
Este miércoles una afección pulmonar culminó con su deceso en la provincia mediterránea




