Crucero del Norte informó hace minutos que Gustavo Módica, quien dirigía el plantel superior de fútbol de la institución misionera, no continuará en el cargo. La decisión del club fue comunicada por el actual presidente, Dardo Romero quien fue el encargado de oficializarla con el entrenador.
De acuerdo a declaraciones de la institución el motivo reside en que quieren «otro perfil de entrenador con otra idea de juego para el resto de la competencia» del Federal A, donde hasta el momento acumulan dos empates y una derrota.
Desde Crucero del Norte también destacaron la actitud de Módica en un momento difícil para el club: «Vino a poner la cara en un momento complicado y llegó para salvar la categoría el año pasado y cumplió». Los entrenamientos continuarán con el ayudante de campo Leandro Páramo y el preparador físico Ariel Cóppola como sustitutos hasta la llegada del nuevo DT.
Lo llamativo de esta decisión es que el técnico a quien se le rescindió el contrato fue quien eligió los refuerzos, y trabajó en la pretemporada con el plantel, y ahora – recién ahora – luego de más de seis meses al frente del plantel- los dirigentes se dan cuenta que quieren «otro perfil de entrenador». Acaso no tuvieron tiempo de analizarlo…
Hay técnicos que están preparados para ciertas contingencias como salvarse del descenso, pero cuando tienen que ser protagonistas o buscar pelear posiciones de liderazgo, mantienen un esquema conservador. Los encargados del fútbol en el colectivero, evidentemente no se dieron cuenta, o en tres fechas comprendieron que la cosa no funcionaba, y otra vez el equipo estaría en zona de preocupación.
El fútbol argentino en general, está transitando una época de extrema ansiedad y resultadista a full. Los proyectos se mueren en menos de lo que canta un gallo; tres partidos y a buscar un salvador o un timonel nuevo para llevar el barco a buen destino. Y el tiempo,entre la finalización del torneo anterior y éste no sirvió para nada. Se decidió continuar con el proyecto Módica y a los tres partidos, ¿se terminó?
Es hora de mirar hacia dentro y no buscar siempre fusibles en los entrenadores, porque nadie los obliga a elegirlos. Se han cambiado tantos entrenadores en los últimos años, que es imposible que el equipo tenga una identidad definida en el campo de juego, porque nunca se terminan de acomodar a las ideas y conceptos del técnico.




