El árbitro venezolano impartirá justicia el próximo martes en Río de Janeiro, donde el equipo de Rodolfo Arruabarrena estará obligado a remontar el 0-1 de la ida para alcanzar la final de la Copa Sudamericana. El choque tendrá como sede al mítico estadio tras destrabarse un conflicto judicial entre clubes brasileños.
La Confederación Sudamericana de Fútbol oficializó la designación de las autoridades para las semifinales de vuelta del certamen continental. El venezolano Jesús Valenzuela fue elegido para controlar las acciones en el duelo decisivo entre Boca Juniors y Vasco da Gama, programado para este martes 20 de octubre a partir de las 21.30 en el estadio Maracaná.
El juez principal encabezará una terna íntegramente venezolana, secundado por los asistentes de línea Jorge Urrego y Tulio Moreno, junto a Yender Herrera como cuarto árbitro. En la cabina de tecnología, el encargado del VAR será Juan Soto, quien trabajará respaldado por Alberto Ponte y Ángel Arteaga.
Valenzuela registra un historial directo con el club de la Ribera en el ámbito internacional: entre 2021 y 2026 pitó en cinco presentaciones de Boca, con un saldo de dos victorias, dos empates y una sola caída. Su registro más reciente data de mayo de este año, en la igualdad 1-1 frente a Cruzeiro en La Bombonera por la fase de grupos de la Copa Libertadores.
El panorama deportivo le impone a Boca una parada exigente. Tras caer 1-0 en el cruce de ida en Buenos Aires —encuentro que resolvió Adson a los 24 minutos y que dejó como saldo la expulsión del colombiano Andrés Gómez—, el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena necesita imponerse por un gol de distancia en Río de Janeiro para forzar la tanda de penales, o vencer por dos o más tantos para asegurar el boleto directo a la final.
La confirmación del Maracaná como escenario definitivo llegó luego de jornadas atravesadas por la controversia legal. Ante la imposibilidad de utilizar su estadio, São Januário, por no alcanzar el aforo mínimo exigido por el reglamento de Conmebol para instancias semifinales, Vasco da Gama solicitó el traslado de la localía. La postura encontró una férrea resistencia de Flamengo y Fluminense, administradores del consorcio del predio, pero la Justicia brasileña desestimó los recursos interpuestos y garantizó la realización del encuentro en el mítico escenario carioca.




