El inicio del partido fue electrizante, como dice el famoso dicho: palo a palo. José Galmarini estuvo intratable para el conjunto visitante, penetrando hacia el aro y luchando por los rebotes. El jugador habría anotado 18 de los 22 puntos de Mitre en el primer cuarto.
Tokio, por otro lado, contó con un Mena efectivo desde la línea de tres y apostó al juego interior con Paredes y Gómez Quintero. Ambos equipos se irían al segundo cuarto con ventaja de dos puntos para Tokio.
Ya en el segundo cuarto, Fragozzo se haría cargo del Oriental y, con triples efectivos, empezaría a sacar distancia. Tokio, durante todo el período, apostaría por una presión alta que provocaba pérdidas en el equipo visitante, que encontraba puntos a través de Del Vecchio en la zona, aunque con poco físico.
Mitre empezaba a ver cómo se le iba el partido de las manos y el encuentro se iría al descanso largo con ventaja de 47-32 para el conjunto nipón.
Tras la vuelta de los vestuarios, el partido se torció totalmente. Tokio movió el banco y sacó más de 20 puntos de diferencia. Fueron importantes los ingresos de Labuckas, Barlocchi y Moscoso, además de los juveniles, quienes rotaban y lastimaban a un Mitre que se quedaba sin piernas.
El Auriazul convertiría desde la línea de tres con Stassi, quien era el arma ofensiva de Mitre en este segundo tiempo. Por su parte, Juan Segundo Mena convirtió tres triples en el cuarto para prácticamente sentenciar el encuentro.
El último cuarto fue casi sin emociones. Si bien fue un período parejo y Fernández, entrenador de Tokio, optó por darle minutos a los juveniles, los locales ya tenían una distancia considerable que la visita nunca pudo torcer. El cuarto finalizaría 19-17 para Tokio y el Oriental cerraría el partido con una victoria por 89-66.




