Durante el verano, las altas temperaturas y la mayor exposición al sol aumentan el riesgo de sufrir afecciones oculares tanto en niños como en adultos. La radiación ultravioleta (UV), el viento, el polvo y el contacto frecuente con el agua de piletas, ríos o el mar pueden generar irritaciones, infecciones y daños progresivos en la visión si no se toman las medidas de cuidado adecuadas.
Desde el sistema de salud se recomienda prestar especial atención a la protección ocular durante esta época del año, incorporando hábitos simples que ayudan a prevenir patologías y preservar la salud visual.
Recomendaciones para cuidar los ojos en verano
- Utilizar anteojos con filtro UV.
- Evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16 horas.
- Usar gorras o sombreros para reforzar la protección.
- Evitar frotarse los ojos con las manos sucias.
- En piletas o ríos, usar antiparras para reducir el contacto con cloro, sal o microorganismos.
- Mantener una adecuada hidratación, ya que la sequedad también afecta a los ojos.
Síntomas que indican la necesidad de consultar un oftalmólogo
- Enrojecimiento persistente de los ojos.
- Ardor, picazón o sensación de cuerpo extraño.
- Dolor ocular o dolor al mover los ojos.
- Lagrimeo excesivo o secreciones.
- Visión borrosa o disminución de la agudeza visual.
- Sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia).
- Inflamación en los párpados.
- Dolor de cabeza asociado a molestias visuales.
La detección temprana de estos signos permite prevenir complicaciones y evitar daños visuales a largo plazo. El cuidado de la salud ocular es parte fundamental del bienestar general y debe ser una prioridad, especialmente en los meses de mayor exposición solar.




