Es por ello que se intensificaron las acciones de monitoreo y saneamiento en distintos cuerpos de agua de la ciudad, especialmente en zonas cercanas al balneario El Brete.
Se determinó que el material vegetal detectado en la superficie del arroyo Itá corresponde a algas filamentosas del género Spirogyra, habituales en ambientes de agua dulce de circulación lenta.
El crecimiento acelerado de estas macroalgas se debe a una combinación de factores como las altas temperaturas, la escasez de lluvias, la disminución de la circulación del agua, el aumento de la transparencia y la disponibilidad de nutrientes.
Se advierte también sobre la posibilidad de aparición de cianobacterias, microorganismos que pueden resultar perjudiciales para la salud, especialmente en niños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades preexistentes.




